Me gusta creer.
Me encanta pensar que la magia es justamente eso, magia, sin explicaciones, sin trucos.
Necesito creer que en el mundo existen cosas inexplicables que hacen que seamos más felices, nos da fuerzas para continuar en una vida que resultaría insípida, sosa, sin color, sin matices, una vida...sin vida
Es una mentira y no de esas piadosas y pequeñas sino de las necesarias, de las que hacemos porque no tenemos otra salida, nos crean una ilusión engañosa pero es mil veces mejor que la realidad, y la prefiero, quizás, los primeros minutos trate de buscar el truco pero en realidad no quiero encontrarlo, es allí donde se halla la gracia, la chispa de la vida es no encontrar el truco, dejarte llevar por las manos del mago hasta el espectacular final que hará que abras los ojos, embobado, sin creerte lo que acabas de ver, pero lo has visto, lo has visto, es magia y, quizás, una de estas veces, el mago será muy bueno y no necesitará mentir, porque la magia existe, pasa pocas veces en la vida pero ocurre, cuando nos enamoramos por ejemplo, una chispa de magia recorre nuestro cuerpo, nos ilusionamos, sonreimos embobados y felices.
Quizás tambien sea un truco, o quizás no haya truco, ¿Quien sabe?
